México descendió cuatro posiciones en el Índice Global de Ecosistemas de Startups 2026 de StartupBlink y se ubicó en el lugar 47 a nivel mundial. El retroceso confirma una tendencia a la baja para el ecosistema emprendedor del país, que en 2022 ocupaba la posición 35.
El informe también señala una contracción interanual de 2.9%, lo que coloca a México entre los pocos mercados del top 50 global con variación negativa. En América Latina, el país cayó al quinto lugar, por detrás de Argentina, Chile, Colombia y Brasil, aunque conserva la primera posición en Centroamérica.
Uno de los principales factores detrás de esta caída está en el entorno empresarial para innovadores. México se ubicó en el lugar 58 del Innovators Business Environment Index, indicador que evalúa condiciones regulatorias, operativas y sistémicas para el desarrollo de negocios innovadores.
Entre los obstáculos señalados destacan la carga burocrática, la falta de incentivos fiscales claros y la incertidumbre regulatoria. Estos factores dificultan la creación, consolidación y escalamiento de startups, especialmente en sectores que requieren velocidad, inversión y marcos de operación más ágiles.
La inteligencia artificial también aparece como un punto débil. Aunque México ha planteado estrategias nacionales en la materia, la falta de ejecución, políticas públicas claras y presupuesto suficiente ha limitado su adopción dentro del ecosistema productivo.
De acuerdo con datos citados en el reporte, solo 4.8% de las empresas manufactureras en México utiliza herramientas de inteligencia artificial. La cifra queda lejos del promedio de 19.1% en países de la OCDE y muestra una brecha importante frente a economías que avanzan más rápido en esta tecnología.
A pesar del retroceso general, México conserva oportunidades en nichos específicos. El sector foodtech es el de mejor desempeño, con el país en la posición 34 global. Dentro de este rubro, agtech destaca aún más, al colocarse en el lugar 20 mundial.
Estos resultados muestran que el ecosistema startup mexicano mantiene capacidades relevantes, pero necesita mejores condiciones para crecer de forma sostenida. El reto está en reducir barreras burocráticas, fortalecer incentivos, dar mayor certidumbre regulatoria y acelerar la adopción tecnológica.
La caída en el ranking funciona como una señal de alerta para el país. México cuenta con talento, mercado y sectores con potencial, pero requiere un entorno más competitivo para que las startups puedan escalar, atraer inversión y consolidarse frente a otros ecosistemas de la región.