La inversión de venture capital en Latinoamérica alcanzó US$1,900 millones durante el tercer trimestre de 2026, un crecimiento de 12% frente al mismo periodo de 2025 y de 82% respecto al trimestre anterior. Sin embargo, el número de operaciones cayó a su nivel más bajo para esta etapa del año desde 2018.

Entre julio y septiembre se cerraron 155 rondas, 19% menos que un año antes y 10% por debajo del segundo trimestre, de acuerdo con datos de PitchBook retomados por Diario Financiero.

El contraste muestra un mercado donde todavía existe capital disponible, pero cada vez se concentra en un grupo menor de compañías.

En los primeros nueve meses de 2026, las startups latinoamericanas han levantado poco más de US$4,000 millones mediante 520 rondas. Esto representa una reducción de 16% en capital y de 14% en operaciones frente al mismo periodo de 2025.

Tres startups concentraron 45% del capital

Una parte importante del repunte trimestral se explica por grandes operaciones.

Clip, fintech mexicana, levantó US$500 millones y concentró por sí sola más de una cuarta parte del capital invertido durante el trimestre.

A esta operación se sumaron los US150 millones de la brasileña Flash. Entre las tres compañías concentraron alrededor de 45% de todo el financiamiento regional.

Clip alcanzó además una valoración superior a US$2,500 millones y utilizó parte de su nueva capacidad financiera para lanzar Mi Clip, una billetera digital enfocada en ampliar los pagos digitales en México.

La concentración muestra cómo las rondas de mayor tamaño pueden elevar considerablemente el volumen total de inversión aunque el número general de operaciones continúe disminuyendo.

IA concentra cada vez más recursos

La inteligencia artificial también está ganando peso dentro del ecosistema latinoamericano.

Durante el tercer trimestre, las rondas vinculadas con IA captaron aproximadamente US$1,200 millones.

La tendencia es todavía más evidente a escala global. La inversión mundial en startups llegó a US$170,900 millones durante el trimestre, 43% más que un año antes.

De ese total, US$107,600 millones, equivalentes a 63%, fueron destinados a compañías relacionadas con inteligencia artificial.

Entre las grandes operaciones internacionales aparecen Databricks con US3,900 millones, Moonshot con US3,480 millones.

En los primeros nueve meses de 2026, la inversión global se aproxima a US$727,000 millones, 91% más que en el mismo periodo de 2025 y cerca del récord alcanzado en 2021.

Falta de capital local limita el crecimiento regional

Kyle Stanford, director de investigación de venture capital de PitchBook, identifica la limitada disponibilidad de capital local como uno de los principales obstáculos para Latinoamérica.

Durante 2026 se han creado únicamente 14 nuevos fondos de venture capital en la región, con compromisos por alrededor de US$430 millones.

Esto mantiene al ecosistema altamente dependiente del dinero proveniente de inversionistas internacionales, cuya presencia fue particularmente fuerte durante 2021 y 2022 pero se ha reducido desde entonces.

La inversión también mantiene una alta concentración geográfica.

México y Brasil continúan siendo los principales polos de startups, mientras que las 20 mayores rondas del trimestre se distribuyeron entre estos dos países, Colombia y Argentina, con una importante presencia de fintech.

PitchBook advierte además que algunas compañías de alto crecimiento comienzan a considerar Estados Unidos como destino para acceder a mayor disponibilidad de capital sin abandonar necesariamente los mercados latinoamericanos.

Menos salidas también presionan a los fondos

Otro desafío está en la falta de eventos de liquidez.

En lo que va de 2026, apenas 40 startups latinoamericanas han generado retornos mediante adquisiciones o salidas a bolsa, con un valor conjunto de US$1,900 millones.

Durante el tercer trimestre se registraron 12 operaciones por US$460 millones, el menor valor trimestral del año.

La cifra contrasta con los US$26,900 millones invertidos en startups latinoamericanas durante 2021 y 2022 y aumenta la presión sobre los fondos para demostrar que pueden recuperar el capital colocado.

El panorama del tercer trimestre deja así una señal dual para el ecosistema: Latinoamérica volvió a captar más dinero, pero ese capital está llegando a menos empresas.

Para las startups, esto eleva la necesidad de demostrar modelos de negocio sólidos, capacidad de crecimiento y ventajas difíciles de replicar. En un mercado donde la IA concentra cada vez más inversión y los fondos seleccionan con mayor cuidado sus apuestas, levantar capital vuelve a depender menos de pertenecer a una tendencia y más de demostrar por qué una compañía puede mantenerse relevante dentro de ella.

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