España y México trabajan en una agenda conjunta para impulsar una inteligencia artificial con enfoque ético, seguro, sostenible y humanista, en un contexto donde la carrera por los datos, los chips y la capacidad de cómputo gana peso geopolítico.
La propuesta fue planteada por Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública de España, durante una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México. El objetivo es avanzar hacia una “tercera vía” digital frente a los modelos dominantes desarrollados en Estados Unidos y China.
Durante su intervención, López advirtió que la inteligencia artificial está cerca de convertirse en un recurso más codiciado y determinante que el petróleo. Por ello, defendió la necesidad de construir una gobernanza global que coloque en el centro la soberanía digital, la confianza pública y los derechos de las personas.
El planteamiento parte de una preocupación concreta: que la IA no quede concentrada únicamente en grandes corporaciones o potencias tecnológicas. Para el ministro, el desarrollo de esta tecnología también debe responder a intereses públicos, diversidad cultural y necesidades sociales.
En esa línea, señaló que España y México pueden trabajar “codo con codo” en proyectos conjuntos rumbo al Foro Digital Iberoamericano, que se celebrará en Madrid en noviembre. La cooperación buscaría avanzar en datos interoperables, modelos abiertos y colaboración en supercomputación.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es el multilingüismo. López defendió una inteligencia artificial capaz de reconocer y proteger lenguas como el náhuatl, mixteco, euskera o catalán, como parte de una visión donde la digitalización también sirva para preservar cultura, historia e identidad.
El discurso también incluyó advertencias sobre los riesgos de una carrera tecnológica sin controles suficientes. Entre ellos mencionó la desinformación, los discursos de odio, las deepfakes, el impacto ambiental de los centros de datos y las amenazas contra la soberanía democrática de los Estados.
Desde esta perspectiva, la IA debería entenderse como una infraestructura seria, confiable y sostenible, no solo como una tendencia tecnológica. Esto implica regular su uso, ampliar el acceso al cómputo y evitar que sus beneficios queden limitados a unos cuantos actores.
El ministro también citó políticas impulsadas por España, como la Carta y el Observatorio de Derechos Digitales, la Ley de Buen Uso y Gobernanza de la IA, la Agencia Estatal de Supervisión de la IA y la participación en el Panel Científico Independiente de IA en la ONU.
La apuesta entre España y México apunta a una inteligencia artificial al servicio de la humanidad, con reglas claras y cooperación internacional. El reto será convertir esa visión en proyectos concretos capaces de equilibrar innovación, sostenibilidad, diversidad lingüística y responsabilidad democrática.