Durante años, el ecosistema Fintech en América Latina fue sinónimo de velocidad, levantamiento de capital y promesas de transformación. Sin embargo, el entorno ha cambiado. El aire fresco de la innovación ahora convive con una exigencia clara: construir con rentabilidad, disciplina y sostenibilidad.
Así lo plantea Andrés Fontao, CEO de Finnosummit, quien destaca que solo las startups que apostaron por modelos sólidos y colaborativos están en condiciones de seguir escalando. Hoy, el ecosistema vive una etapa de consolidación. Ya no basta con ser disruptivo: las Fintechs buscan integrarse al sistema financiero real, impulsar inclusión y resolver problemas estructurales.
México se ha posicionado como epicentro regional, no solo por su marco regulatorio pionero, sino por una dinámica colaboración entre nuevas plataformas y la banca tradicional. De hecho, el 75% de las Fintechs mexicanas ya trabaja en conjunto con entidades financieras, según el más reciente Finnovista Fintech Radar México 2025.
El fenómeno también se expande más allá del sistema financiero. Salud, comercio, agricultura y movilidad comienzan a integrar soluciones Fintech en sus operaciones. Finnosummit lo llama “Fintech everywhere”: la tecnología como base de la transformación digital en toda la región.
Tras el llamado VC Winter, donde la inversión se volvió más selectiva, la lección fue clara: crecer está bien, pero crecer con rentabilidad es mejor. Las nuevas preguntas giran en torno a cómo escalar sin perder el foco, cómo atraer capital inteligente y cómo adaptarse a una regulación cada vez más compleja.
La edición 2025 de Finnosummit se propone responder a estos desafíos reales, conectando a emprendedores, inversores, corporativos y reguladores para construir juntos un sistema financiero más justo, resiliente e inclusivo. Porque en esta nueva etapa, la disrupción ya no es el objetivo, es solo el punto de partida.
Con información de Infobae